miércoles, 1 de abril de 2020

El teletrabajo y el ahorro de costes asociado

Cuando un emprendedor se plantea invertir en su propio negocio, no solo se plantea qué vías de financiación son las más adecuadas, por ejemplo las subvenciones del estado para pymes y startups, o los créditos rápidos de WannaCash.es como forma de allanar el camino en los meses más inestables, que suelen ser los primeros. También se plantea el ahorro de costes, que en realidad se relaciona de manera estrecha y directa con la anterior. Ese ahorro de costes, si bien depende de la empresa en sí y de sus estrategias de visibilidad, puede hacerse de muchas formas.


Pero una de las preferidas por muchos negocios hoy en día es la de la eliminación del alquiler de locales y oficinas. Es decir, el teletrabajo. Esta manera de trabajar, eminentemente a distancia, se ha visto reforzada en los últimos tiempos por la evolución de las NTICs. Internet en general posibilita la sustitución de las reuniones presenciales por las videoconferencias, y la de los espacios físicos por los espacios digitales. En esos espacios digitales, que pueden funcionar por ejemplo mediante una intranet, cada persona puede subir su trabajo diario y comunicarse mediante chat.

A largo plazo, el ahorro de dinero va a ser considerable si una empresa trabaja prescindiendo de oficinas. Para empezar, la cuota del alquiler no será necesaria, y con ella, tampoco la de las facturas de agua y de luz. No será necesario hacer reformas, y podremos elaborar planes de contratación a largo plazo sin temer que la oficina se nos quede pequeña para tantos empleados. De hecho, también caen por completo las barreras geográficas en cuanto a la contratación, ya que podemos encontrar exactamente el tipo de profesional que necesitamos en cualquier otro lugar del país o incluso del mundo.

Eso significa que si invertimos préstamos rápidos con ASNEF en recursos humanos, serán muy bien aprovechados. Eso sí, el trabajo empresarial a distancia tiene unas limitaciones. Para empezar, las comunicaciones internas dependen del buen funcionamiento tanto eléctrico como electrónico, y una caída de internet supone también un retraso en el rendimiento y en la productividad. Aun así, las ventajas son más.